SOBRE MI

TRAZOS QUE CRUZAN DIMENSIONES DEL CUERPO AL INFINITO.

Sabina Espinoza es una artista de 32 años, originaria de Villahermosa, Tabasco, que busca en el arte, líneas que trasladen al cuerpo humano hacia planos infinitos, libres, llenos de sensualidad y movimiento.

Desde su infancia sintió la inquietud por el dibujo, y la inclinación hacia un espíritu libre. Al haber vivido en distintas ciudades durante sus primeros años, cada sitio representó un complejo impresionante, donde la gente, las calles, la música y la naturaleza tomarían formas sutiles en su futura composición artística.

El desnudo como piedra angular de su obra, plantea un universo de sensualidad y libertad. La feminidad se muestra como un realismo erótico, donde Sabina juega con la anatomía en planos imperfectos que transmiten movimiento continuo o instantes infinitos. Su pasión por el desnudo nace de una búsqueda por la libertad y la naturaleza del ser. La simplicidad y complejidad de lo que somos, reunido en un solo instante, en una sola mirada.

MÁS IFORMACIÓN

Su formación artística profesional en la Facultad de Artes de la UABC, ha contribuido en cierta medida a su desarrollo y técnica, pero su mayor enriquecimiento lo ha obtenido de talleres libres como el Taller Tijuana Drawing, donde se ha motivado a seguir creando y buscando su propia forma de expresión. La perseverancia y disciplina de Sabina son el motor que ha hecho crecer su obra y le ha permitido explorarse como artista.

La técnica de Sabina abarca el dibujo a lápiz y tinta, el grafito, la acuarela y el acrílico. Sin embargo, ella experimenta constantemente con las formas, los matices, la luz y el color para crear formas impresionantes. Cualquier momento es el instante perfecto para inspirarse y conectarse con ese mundo que lleva por dentro.

Otro elemento importante en la obra de Sabina es la ciudad. Algo que en su obra llena los cuerpos, al ser un espacio de vida, de color. La urbanidad nocturna es otra forma de apreciar el universo, planteando así la ciudad como un cosmos. A la vez, contornos de color o microuniversos transforman la anatomía humana en mundos de sensualidad y erotismo.

Para Sabina, el elemento femenino no solo representa su esencia como género, sino que plantea un medio de comunicación, una voz que habla por algunas mujeres como personajes de una historia sensual y libre.

Con la feminidad como principio del ser, Sabina se deja libre su inspiración para que tome formas humanas, cósmicas e infinitas.

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